En Constitución, una vivienda que llevaba años tomada volvió a manos de sus dueños. El caso es el de Solís 831, una propiedad que, según informó el Gobierno porteño, estuvo usurpada durante cinco años y era utilizada como “aguantadero”. ()
El operativo en Solís 831: qué se encontró y cómo se actuó
De acuerdo con la información oficial, en el inmueble había unas 25 personas y el procedimiento se inició a partir de denuncias vinculadas a violencia de género, presunta venta de drogas y objetos robados, además de ruidos molestos reportados por vecinos. ()
Tras la intervención, la Guardia de Auxilio determinó peligro estructural y se dispuso el desalojo total por riesgo de derrumbe y seguridad. En el operativo participaron, entre otras áreas, la Policía de la Ciudad y equipos de asistencia social y de espacio público. ()
Un número que llama la atención: 551 inmuebles devueltos en menos de dos años
Con esta recuperación, la gestión porteña informó que ya restituyó 551 inmuebles a sus legítimos dueños en menos de dos años, lo que equivale a una propiedad cada 30 horas. ()
El Jefe de Gobierno, Jorge Macri, sostuvo que cuando una propiedad es usurpada se deteriora la vida del barrio y aseguró que la Ciudad tomó la decisión de “terminar con eso”, mencionando además un cálculo de más de 200 millones de dólares en propiedades restituidas. ()
No fue un hecho aislado: el caso del ex hotel en Brasil 920
Días antes, la Ciudad había informado la recuperación de la propiedad número 550, un ex hotel en Brasil 920 (también en Constitución), donde se detectaron irregularidades edilicias y riesgos de seguridad: habitaciones construidas fuera de plano, sobrecarga estructural, rajaduras, riesgo eléctrico e instalaciones sanitarias deficientes. ()
Más que un titular: qué cambia cuando se recupera un inmueble
Detrás del número frío (“551”) hay algo muy concreto:
- vecinos que vuelven a dormir sin miedo,
- edificios que dejan de ser una trampa (por riesgo eléctrico o derrumbe),
- y propietarios que recuperan lo que es suyo sin quedar atrapados en un problema que se “naturaliza”.
En otras palabras: una puerta que se vuelve a abrir, pero esta vez para empezar de nuevo.
