Más controles, menos positivos: la Ciudad cerró el año con récord de testeos de alcoholemia y una tendencia que sigue bajando

Entre brindis, bocinazos y festejos, hubo algo que también estuvo muy presente en las calles porteñas: los controles de alcoholemia. Y los números dejan una señal clara: a mayor control, menor tasa de positividad.

Un operativo intenso en Año Nuevo

Durante la noche del 31 de diciembre y la mañana del 1.º de enero, la Ciudad desplegó más de 30 puntos de control y realizó miles de testeos. El resultado: 53 conductores dieron positivo, se retuvieron 59 licencias y la tasa de positividad quedó en 0,64%, por debajo del promedio anual (0,97%).

Además, se detectaron:

  • 19 casos con dosaje mayor a 1 g/l, que implican inhabilitación de 4 meses a 2 años.
  • 34 casos entre 0,5 y 0,99 g/l, con inhabilitación de 2 a 4 meses.
  • El registro más alto de la jornada fue de 2,62 g/l.

Una curva que viene bajando año tras año

El dato que más entusiasma a los equipos de seguridad vial es que esto no fue “solo” un buen fin de semana: es una tendencia. La tasa de positivos en controles viene descendiendo de forma sostenida:

  • 2020: 1,76%
  • 2021: 1,67%
  • 2022: 1,52%
  • 2023: 1,20%
  • 2024: 1,16%
  • 2025: 0,97%

Y en 2025, además, se alcanzó un volumen enorme: más de 490.000 controles durante el año.

¿Qué pasa si das positivo?

Hoy, en la Ciudad, el control no se resume en “una multa y listo”. Si un conductor da positivo:

  • se retiene la licencia por un mínimo de 2 meses,
  • se labra la infracción correspondiente,
  • y para recuperar la licencia se exige realizar un taller/curso de seguridad vial.

Límites vigentes

  • Autos particulares: 0,5 g/l
  • Motociclistas: 0,2 g/l
  • Acompañante en moto: 0,5 g/l
  • Principiantes y profesionales: 0,0 g/l

Sanciones (resumen)

  • Entre 0,5 y 1 g/l: multa elevada + inhabilitación de 2 a 4 meses (con posibilidad de reducción en la primera falta si se aprueba el curso).
  • Desde 1 g/l en adelante: multa más alta o arresto de 1 a 10 días, e inhabilitación de 4 meses a 2 años (sin suspensión).
  • Negarse al test: multa importante, remisión del vehículo y sanciones asociadas.

El “embudo”: el método que se ve y se siente

Los operativos se realizan con la metodología de “embudo”, que obliga a bajar la velocidad, mejora la percepción del control y protege al personal. Es una forma de control estandarizada y recomendada a nivel internacional para reforzar la seguridad durante el procedimiento.

Año Nuevo también dejó atenciones por pirotecnia

Además del tránsito, los hospitales de la Ciudad recibieron atenciones vinculadas a incidentes típicos de festejos:

  • En el Hospital Santa Lucía, ingresaron 12 pacientes por lesiones oculares (2 menores de 15 años).
  • En el Hospital Lagleyze, se registraron 2 pacientes con heridas leves.
  • En el Hospital de Quemados, se atendieron 8 pacientes por lesiones por pirotecnia (entre 9 y 25 años), en su mayoría ambulatorias.

Pirotecnia: sigue prohibido el “efecto audible”

La Ciudad recordó que continúa la prohibición del uso de pirotecnia con “efecto audible”, una medida que apunta a reducir el impacto en personas, animales y el ambiente.


Una idea simple detrás de todo

Los controles no buscan “cazar” infractores: buscan que la decisión correcta sea la más fácil. Porque en la calle, la diferencia entre “llego” y “no llego” a veces es mínima… y una copa de más puede cambiarlo todo.

Si vas a brindar: cero volante. Y si manejás: que el mejor destino sea, como dice la campaña, llegar a casa.

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